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Grupo Fernández es una empresa de transporte carretero a nivel nacional, con más de 100 años de presencia en el mercado, fundada por José Fernández Cristobo en 1913. Al principio utilizaba carros y caballos para transportar madera a las barracas de Montevideo. Hoy en día cuenta con una flota de camiones, remolques, semirremolques y carretones que circulan por todas las rutas de Uruguay. Además de la logística terrestre, tiene una terminal de cargas para depósito y almacenamiento, y equipos para traslados especiales.

Somos Uruguay Revista conversó con los hermanos Matías y María Victoria Fernández, la cuarta generación en llevar adelante la empresa (que se completa con su primo Martín Fernández). Ambos destacaron que han obtenido varias certificaciones nacionales e internacionales de calidad, de seguridad vial, de seguridad y salud en el trabajo, así como la de Operador Económico Calificado que otorga la Dirección Nacional de Aduanas

LA FAMILIA Y LAS NUEVAS GENERACIONES

Si alguien llama a Grupo Fernández, es difícil que no lo atienda un miembro de la familia. La empresa la fundó el bisabuelo de Matías, María Victoria y Martín hace más de un siglo. Hoy por hoy sus directores son los nietos del fundador José Fernández Cristobo: José Luis Fernández (padre de Matías y María Victoria), y Antonio Fernández (padre de Martín). La nueva generación está a cargo de la Coordinación Operativa de Logística (Martín), del Sistema de Gestión (María Victoria), y de la Dirección Comercial (Matías).

Matías asegura que es la cuarta generación que está al frente, “o estamos en esa transición que lleva un proceso, y va a llevar aún, porque hay que demostrarles a los padres que en ciertas cosas ya estamos listos para encararlo solos. Arrancó nuestro bisabuelo hace ya 107 años. Empezó como una empresa de transporte, con caballos y carretas. Mi abuelo siempre contaba que cuando era chico demoraba dos horas en llegar al puerto. Y a lo largo de todo este tiempo siempre la idea fue superarse. Con mis hermanos eso lo mamamos desde chicos”.

En este camino de mejorar, la premisa siempre fue demostrarle al resto, o a la competencia, o a los clientes, que en algo son buenos. Según Matías, camiones tiene mucha gente, hay muchas empresas, pero plantea: “¿Qué podemos hacer para mejorar, con qué nos diferenciamos? Mi abuelo era fanático de las cargas especiales. Le encantaba todo eso. Llevar mercadería sobredimensionada, tener que armar un plan de ruta, estudiar la ruta. De hecho, formó parte de la empresa hasta los ochenta y pico de años, y tuvo que salir por un tema de salud; si no, hasta el día de hoy seguiría. A las diez de la noche en invierno, con 8 grados, lo encontrabas en la puerta del galpón controlando los camiones y le tenías que decir: ‘Tata, ¿qué estás haciendo? Andate’”.

Grupo Fernández trabaja con las denominadas “cargas diferenciales”, porque tiene clientes que manejan mercadería de grandes dimensiones, por ejemplo metalúrgicos que tienen que trasladar retroexcavadoras, o quienes deben conducir de un punto a otro aspas de molinos de viento. Además cuenta con equipos especiales para ese tipo de transporte.

Matías recuerda cuando hace ya 10 o 12 años apareció el proyecto de Botnia que hoy es UPM. En esa oportunidad Grupo Fernández realizó un consorcio con otras empresas, pero “quien tenía el know how para todo lo que es el transporte especial éramos nosotros. Esa fue la chapa que marcó que somos buenos en eso, pero sabíamos que se necesitaba el apoyo de otras empresas de transporte porque una sola no era suficiente para un emprendimiento de esa magnitud. Después vino Montes del Plata; después los parques eólicos, en los que participamos en todos”.

MEJORAS CERTIFICADAS, PONER “LA CASA EN ORDEN”

María Victoria Fernández es la hermana de Matías, y se incorporó a la empresa en el 2018 para llevar adelante todo el tema de las certificaciones. “Ellos estaban con mucho trabajo, y mi padre y mi hermano me pidieron que viniera a ayudar, y finalmente el Grupo Fernández me absorbió. Para mí es un mundo nuevo esto de estar en la empresa. Si bien lo mamé toda la vida, porque crecí entre camiones, de cierta forma era ajena; pero no tuve ningún problema de adaptación”.

A fines del 2018 la empresa obtuvo la certificación ISO 39001, que es la de Seguridad Vial, en el 2019 trabajó en la ISO 9001, que es la de Calidad, y en la ISO 45001, que es Seguridad y Salud en el Trabajo. A principios de este año llegaron los documentos que así lo legitiman. Paralelamente se obtuvieron estas tres certificaciones también a nivel internacional a través de DAS Certification.

Todo esto para María Victoria fue un trabajo bastante complicado, “porque para poner la casa en orden hay un montón de cosas que hay que aprender y cambiar; pero si lo implementás en el día a día, ayuda un montón a los procesos de trabajo. Ha sido todo una gran enseñanza”.

Además de las normas ISO, Grupo Fernández tiene también la calificación de Operador Económico Calificado (OEC) que otorga la Dirección Nacional de Aduanas. Esa fue la primera certificación que obtuvo la empresa.

Matías recuerda que cuando llegó la consultora que los ayudó a llevar a cabo esta certificación, se pusieron un plazo de seis meses, pero no llegaron. “Había que armar procesos, procedimientos, manuales, registros. Yo no sabía a qué nos enfrentábamos. Ampliamos el plazo a nueve meses, pero finalmente nos llevó un año. Queríamos ser la primera empresa de transporte nacional en obtener la certificación, pero finalmente fuimos la segunda”.

A raíz de todo esto, añade, “yo siempre resalto la importancia de tener la casa en orden, como dice María Victoria: ustedes son buenos en lo que hacen, saben todos los procesos de la empresa y los pueden armar todos; pero una cosa es saberlo y que no estés certificado; y otra es certificarse y tener que demostrar que sos bueno. Y para demostrarlo se necesita poner la casa en orden. Una cosa es decir: ‘Nosotros somos buenos’, y otra es que alguien diga: ‘Ellos son buenos’. Eso es lo que hay que demostrar. En este caso con el OEC es la Aduana quien me dice que soy bueno”.

INVERSIÓN Y COMPROMISO

Todos estos procesos de certificación significaron una importante inversión de parte de la empresa: en capacitación de gente, en reestructura interna en la oficina, en la terminal para seguridad, para demostrar compromiso con la causa OEC.

Matías entiende que se puede armar un manual, un procedimiento, pero hay que demostrarlo en los hechos. “Cuando fueron a conocer nuestro lugar de trabajo, antes de auditarnos, nos dijeron que se notaba que estábamos comprometidos. Lo que me preocupaba a mí era saber si estábamos a la altura. Porque esto era y es una empresa familiar. Con el paso del tiempo uno va creciendo y mejorando, y ello toma una magnitud que a veces uno no se da cuenta. Yo me preguntaba: ‘¿Estoy a la altura de que venga la Aduana y me diga que califico y puedo certificar?’”.

“Yo no sabía lo que era una certificación, una auditoría, no tenía idea”, explica Matías. “Y en el primer pantallazo que tuvo la Aduana nos aseguró que se notaba que estábamos muy comprometidos en el tema seguridad. Ahí me aflojé. A nosotros ese tipo de cosas (cuando nos vienen a auditar) no nos gusta delegarlas con nadie. Los manuales los hicimos nosotros, por ejemplo, para los choferes. Hacemos talleres para OEC, para seguridad vial”.

Para María Victoria todo eso lleva una inversión, ir implementando más cosas. “Por ejemplo, con la ISO 39001, que es sobre seguridad vial, hay que tener un técnico prevencionista que da capacitaciones. Al principio no te das cuenta de todo lo que hay que ir haciendo. Y es cada vez más. Es un camino de ida, que hay que mantenerlo para no perder lo que se logra. Cada tanto hay auditorías. Vos tenés todo esto para el primer año, después en el segundo año hay que cumplir otras cosas, hay que seguir mejorando. Las auditorías de control se realizan año tras año, son como exámenes. Se supone que el sistema va madurando. Eventos suceden siempre, entonces hay que ver cómo se resolvieron, y de acuerdo a eso hay que ver qué hacer para que no vuelvan a pasar”.

“Al ir creciendo, además, hay más demandas”, sigue María Victoria. “Por ejemplo, ahora es necesario tener un médico en la planilla de trabajo. Y es algo que no sabíamos, pero a medida que vas creciendo te vas enterando de las diferentes cosas que vas necesitando. En empresas que tienen más de cierta cantidad de personal hay que tener un médico, lo mismo que con un técnico prevencionista”.

“Hay eventos, conductas y maneras de trabajar de las que nosotros no nos damos cuenta en el trajín diario. Por ejemplo, entrar al depósito sin zapatos de seguridad. Hay veces que, como es un cliente, se le permite; pero no es así, es una norma. Hay que buscar la manera de que eso no pase. Y eso se aprende con las certificaciones. Son exigencias mínimas (ropa de trabajo) en la parte operativa. Tenés que ir educando, no solo al personal, sino también a los clientes y a nosotros mismos. Son cambios que va teniendo la empresa a causa de todas las certificaciones que el crecimiento exige.”

UN PASO MÁS, INTEGRAR LA CEPOEC

Grupo Fernández también integra la Cepoec, que es la Cámara Empresarial Privada de Operadores Económicos Calificados, una cámara que nuclea a todas las empresas de la cadena logística que fueron certificadas como Operadores Económicos Calificados.

Al respecto, Matías contó cómo fue su incorporación: “A nosotros nos invitaron a formar parte de la Cámara porque veían que había algunos asuntos que se podían resolver a través de una cámara que nos represente a las empresas OEC y nos pareció interesante. De hecho teníamos algunas ideas para plantear ante la Aduana, y a veces no sabías de qué manera llegar. La idea es que con la Cámara se trabajen estas inquietudes de forma conjunta para buscar soluciones. También se pueden buscar soluciones para clientes que estén interesados en certificarse y no saben si califican. Esa es la idea, trabajar en conjunto con todos los sectores que integran la cadena logística para ver en qué se puede mejorar. El concepto es la mejora continua, siendo OEC”.

“Yo creo que nuestra gente se ha comprometido mucho, se ha notado un cambio importante de parte de nuestros empleados. Por ejemplo, saben que tienen que andar con uniforme, que hay que ser puntuales, etcétera. Después de todos los talleres de capacitación que hemos hecho, notamos el cambio, el compromiso.”

LOS PLANES PARA EL 2020

La premisa para Grupo Fernández es siempre superarse, ir a más. Seguir mejorando la política integrada de gestión, ir madurando las certificaciones que ya tiene, y prepararse para ir por la certificación ambiental de ISO, aunque eso ya sería para el próximo año.

En este 2020 también tiene planeado seguir desarrollando su terminal de cargas con depósito y almacenamiento, para —además de transporte— crecer en logística.

Asimismo se está preparando para nuevos proyectos que puedan aparecer en relación a la instalación de la segunda planta de UPM en el centro del país.

La colaboración entre el sector público y el privado fue clave para desarrollar en solo cuatro días Coronavirus UY, una app dirigida a aquellas personas que tengan sospechas de haber contraído COVID-19 o sean casos positivos. Según los expertos, la mejor forma de atender a la población de forma rápida y segura es de manera digital, y por eso los esfuerzos se aunaron en ese sentido.

El presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), Leonardo Loureiro, destacó el apoyo recibido desde todos los sectores para lograr este objetivo. En diálogo con Somos Uruguay Revista, aseguró que se contó con la colaboración de 15 empresas de la CUTI, además de Agesic, Antel y el Sinae

 

La CUTI ha colaborado, estando en la primera línea de batalla para poder desarrollar la aplicación Coronavirus UY, que lanzó el gobierno para hacer frente a la pandemia por la COVID-19 en nuestro país. ¿Cómo fue el proceso?

Todo esto surge un poco antes de que se confirmara el primer caso en Uruguay, el pasado 13 de marzo. Muchos de nosotros ya sabíamos que iba a suceder, que se iba a dar, y muchos ya estábamos viendo qué se había hecho en este sentido en otras partes del mundo. Pero al final todo se disparó muy fuerte cuando se anunciaron los primeros casos, junto con la emergencia sanitaria.

Desde ese día, la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic), Antel y varias empresas privadas se empezaron a comunicar en forma desinteresada, porque nos parecía que era importante aportar. Varios se sumaron; y al mismo tiempo otras empresas que empezaron a ver que había que hacer algo comenzaron a juntarse por sí solas, y a comunicarse también con Agesic y Antel.

Teníamos que coordinar de alguna manera; entonces nos pusimos de acuerdo para darle una cierta gobernanza a la situación, centralizar todo de cierta manera, y se armó un equipo coordinado por Agesic, Antel y empresas de la CUTI, y se empezó a trabajar el mismo viernes 13 de marzo.

Para que tengan una idea, el día 16 y el 17 ya teníamos una cantidad de líneas de código construidas, ya se habían armado equipos de desarrollo de más de 150 personas, a muchos niveles. Tal vez la gente ve solo la app en sí, pero eso es el producto final; para realizarla se tuvieron que hacer un montón de cosas antes.

Otra cosa muy importante a destacar, que no depende solo del mundo de la tecnología, es que también hubo mucho aporte y conocimiento de parte de los médicos para solucionar lo que nosotros llamamos en nuestra jerga —cuando debemos afrontar este tipo de problemas— los problemas “funcionales”. En este caso fue fundamental el aporte de los médicos, que son los que realmente saben del tema. Ellos ya tenían en claro lo que querían, lo que necesitaban; entonces de acuerdo a cómo se fueron desarrollando las cosas ellos nos fueron dando los instrumentos.

Antel puso a disposición todo su call center, después hubo chat bot, después hubo una cantidad de información que había que pedir a la ciudadanía; todo esto se fue canalizando, las necesidades, las cosas que se podían hacer y cómo podían hacerse; y también desde el gobierno, de acuerdo a cómo iba evolucionando la enfermedad, se fueron definiendo las etapas de las cosas necesarias para afrontar las circunstancias en cada momento.

¿Cuál es entonces la importancia de haber trabajado codo a codo el sector público con el privado, y haber desarrollado el proyecto en tiempo récord?

Hay muchas cosas que son importantes de resaltar. Primero que nada, destacar que Uruguay tiene una infraestructura tecnológica que muy pocos países en el mundo tienen; entonces, partir desde esa base para nosotros es mucho más fácil. Y cuando hablo de infraestructura no solo hablo de conectividad, hablo de sistemas, de información, de datos. O sea, hay mucho que Uruguay tiene resuelto y otros países no. Entonces eso habilita a que se puedan hacer muchas cosas en forma muy rápida. A veces lo que puede enlentecer el proceso es la decisión de cómo hacerlas, y no tanto la tecnología disponible.

Entonces, partimos de una buena base tecnológica, también de una industria tecnológica muy buena y fuerte, que sabe lo que tiene que hacer y cómo hacerlo. Por ejemplo, si una empresa como Genexus tiene que desarrollar una aplicación móvil en un corto lapso, ya lo sabe hacer.

Hay algo que poca gente sabe, y es todo el tiempo que se necesita para poder coordinar con Apple Store y Google Play para que acepten una aplicación. Previendo eso, se contactó a las personas que pueden hacerlo en forma rápida.

Realmente se aportó todo el conocimiento indispendable para que esto saliera lo más rápido posible, y con los elementos necesarios.

¿Cuántas empresas de CUTI participaron en el desarrollo de esta app?

Cuando uno habla de desarrollo hay muchas cosas: está la base de datos, la calidad de los datos, cómo se integran, de dónde viene la información, hay que hacer el testeo, el desarrollo de la aplicación, hay que hacer el chat bot (que es una respuesta automática que se utiliza por chat y por WhatsApp). En todo este proceso participaron entre 10 y 15 empresas.

Por la parte pública, Agesic es la responsable de toda la parte tecnológica del Estado, pero con el que más se trabajó en esto fue con el Sistema Nacional de Emergencias. El Sinae fue el que determinaba las necesidades. Obviamente en este caso los integrantes del Ministerio de Salud Pública (MSP) en el Sinae fueron muy importantes para nosotros; pero el articulador, el centro coordinador de todo ha sido el Sinae. De hecho, el secretario de Presidencia Álvaro Delgado participó también de algunas de las reuniones. Esto ha sido realmente una coordinación país y, como han dicho muchas autoridades, seguramente este tema también sea un caso de estudio y un ejemplo de Uruguay para el mundo.

También hay que destacar el tiempo récord en que lo hicieron. ¿Cuánto tiempo les llevó?

El anuncio fue el viernes 13 de marzo por la noche, y la gente trabajó durante todo el fin de semana en forma impresionante. Hubo reuniones técnicas ese fin de semana, el lunes y el martes, y ese día la primera parte de la aplicación ya estaba pronta. Digamos que los primeros pilotos y prototipos probables ya estaban listos el martes, o sea, en cuatro días.

El testing se va haciendo durante todo el proceso. El chat bot también se probó y había que chequear que los servidores que estaban disponibles para contestar no se saturaran, soportaran la alta demanda, la cantidad de personas que se iban a conectar. Cuando uno habla de test, no solo hace referencia a que el sistema dé el resultado correcto, sino a que el sistema funcione. Y de hecho se tuvieron que corregir algunas cosas antes de ponerlo en producción, porque la performance podía caer dependiendo de determinadas circunstancias.

Cuando se habilita algo que ya se sabe que va a tener una afluencia muy importante, y va a haber un pico de demanda, hay que preparar los sistemas. Primero para que no se mueran durante ese pico de demanda y segundo para que den respuestas y no se enlentezcan.

¿Qué funcionalidades tiene la aplicación en esta primera etapa?

La más importante que se lanzó al principio, durante la conferencia en que el vocero privado fue el ingeniero Nicolás Jodal, fue la posibilidad de que las personas pudieran hacer consultas sobre eventuales síntomas asociados al nuevo coronavirus COVID-19.

Cualquier persona que tenga la sospecha puede bajar de la app un cuestionario armado por especialistas y al finalizar se le indican los pasos a seguir. De acuerdo a lo que la persona responde, que se envía a su prestador de salud, puede que se concluya que no tiene nada, o que necesita consultar a un médico o hasta hacerse un test para saber si tiene o no coronavirus.

A su vez, el Ministerio de Salud cuenta con la información centralizada, accediendo a ella en tiempo real.

¿Qué otras prestaciones se le podrían agregar?

Esta es la primera versión de la app, pero hay una segunda que permite hacer un seguimiento al paciente que ya tiene coronavirus. En esta segunda versión el prestador ya puede contactar a la persona para hacerle el seguimiento sanitario, siempre que no haya tenido la necesidad de internarse. Hay muchos pacientes que cursan la enfermedad en domicilio, y con la app se puede realizar el seguimiento a distancia: se piden datos clínicos, como la temperatura corporal (que la puede ingresar el propio paciente), mientras un médico lo contactará para hacer una consulta a través de la aplicación.

Todos estos datos están interconectados con el Sistema Nacional Integrado de Salud y el MSP. Además, esto se hace con las máximas garantías tecnológicas de seguridad. Para que te hagas una idea, la información, en algunos casos, se almacena de manera tal que no la puede ver ni el administrador del sistema. Esto se llama “enmascarado”, que es, por ejemplo, cuando se ven solo los últimos dígitos de la cédula, aunque el sistema la reconoce.

Hablando de la protección de datos y la preservación de la identidad de los pacientes, ¿cómo se manejó la posibilidad de la georreferenciación? En Corea del Sur se sabía en qué barrios había brotes; en el caso de Uruguay, ¿es posible?

La georreferenciación se descartó en Uruguay, si bien tecnológicamente se puede hacer. Las autoridades entendieron que no tiene sentido saber si en el edificio o barrio en el que estoy hay algún contagiado, o algún brote, porque idealmente yo no me tengo que mover, estoy en cuarentena voluntaria; y si lo hago (por necesidad), tengo que tomar todas las precauciones correspondientes.

La diferencia con el caso de Corea es la cantidad de población, además de que había un consentimiento expreso del sistema. Pensemos que en Uruguay la ciudad con más habitantes es Montevideo. Además desde Vigilancia Epidemiológica se hace un seguimiento activo. Por ejemplo, en el caso de Salto, en que las dos pacientes positivas viajaron en ómnibus, se contactó a todas las personas que viajaron con ellas. Entonces esa actividad ya se hace de forma interna. No es necesario que la población sepa dónde está cada caso, ni el gobierno tiene por qué saber por dónde ando yo.

Además, también hay que destacar al ciudadano o vecino responsable que, si se entera que es un caso positivo, avisa inmediatamente a sus contactos.

¿Saber más o menos por distribución? Sí, eso le puede servir al MSP, a las autoridades de la Salud. Ese tipo de información se puede usar hoy sin violar la privacidad, y de forma interna, y de hecho ya lo hace el Sinae.

¿Qué evaluación hacen de las primeras semanas de puesta en marcha de la aplicación?

Tuvo un conjunto de descargas muy importante. En el primer día fueron alrededor de 60.000, y a la semana ya eran 200.000 las descargas.

En cuanto al funcionamiento ha transcurrido sin inconvenientes, al igual que el ingreso de los datos a los prestadores de salud.

Quanam, análisis de información (PARA RECUADRO)

Leonardo Loureiro es el CEO de la empresa Quanam, una de las participantes en el desarrollo de la aplicación Coronavirus UY.

Quanam es una empresa de servicios profesionales en tecnología de la información, fundada hace más de 40 años, que se dedica a elaborar sistemas que ayudan a empresas y entidades gubernamentales a lograr sus objetivos.

En cuanto a los servicios, brinda implementación de soluciones que se denominan “de clase mundial” y está trabajando muy fuerte en todas las áreas de data & analytics, toda la parte de análisis de la información, transformando datos en información confiable, implantando soluciones de negocio y aplicando técnicas innovadoras de advanced analytics, big data e inteligencia artificial.

PARA FRASES:

“Se empezó a trabajar el mismo viernes 13 de marzo. El día 16 y el 17 ya teníamos una cantidad de líneas de código construidas, y se habían armado equipos de desarrollo de más de 150 personas, a muchos niveles”

-          Lanza un 0800-3100 con el apoyo de Antel.Llamas, elegís y recibís. El pago se debita directamente de tu cuenta telefónica a fin de mes.

-          A partir del lunes 6 de abril, quedara habilitada la línea 0800-3100.

En tiempos donde cuidarse es lo principal y cuando todas las recomendaciones apuntan a no salir a la calle, Ta-Ta lanza un 0800 para comprar telefónicamente sin moverte de tu casa y sin uso de ningún medio de pago.

La idea está pensada para aquellos grupos de la población más vulnerables, que deben extremar recaudos y que al mismo tiempo no están familiarizados con las compras on line, aunque puede comprar quien lo desee.

Para hacerlo ágil y fácil, de momento existen dos canastas, una de “alimentos” y otra de “perfumería y limpieza” ya predeterminadas, que contienen los productos básicos e indispensables de esas categorías.

No se pretende cubrir toda la demanda de la compra habitual, sino abastecer aquellos productos más indispensables y básicos, que generalmente son los que se agotan primero y requieren mayor reposición, sin salir de casa.

El sistema es extremadamente sencillo, solo basta llamar desde un teléfono fijo, al 0800-3100, seguir las instrucciones, elegir la canasta y confirmar la compra.

Si el teléfono desde donde se realizó la llamada se encuentra en zona de entrega y eso significa 100% de Montevideo y a 5 km a la redonda de cualquier sucursal Ta-Ta en todo el interior del país, el cliente recibirá la caja elegida, a la brevedad y sin costo de envió.

Otra ventaja enorme es que no se requiere dinero, ni otros medios de pago en el momento de efectuar la compra, ya que el importe de la misma será debitado en la cuenta telefónica de Antel, próxima a vencer. Esto genera también enorme alivio a aquellos más necesitados, ayudándolos a llegar a fin de mes.

¨Gracias al apoyo de Antel, esta línea estará disponible desde todos los teléfonos fijos de Uruguay y a costo cero, no solo para el cliente sino también para nosotros como empresa, permitiéndonos ofrecer precios bajos siempre y continuar con nuestro compromiso de bajar el costo de vida al Uruguay” mencionó Christopher Jones CEO de Ta-Ta.

El acuerdo logrado ente Ta-Ta y Antel representa un verdadero ejemplo de la creatividad e innovación que existe en el Uruguay. Desde el equipo de Ta-Ta se pensó en cómo hacer posible que los clientes de alto riesgo lograran tener en forma rápida y eficaz, acceso a alimentos y/o elementos de higiene y limpieza. Se pensó en una canasta que debía poder ser solicitada en forma simple, llegar al domicilio y con un pago sin intercambio de dinero. Se consultó a Antel sobre el servicio de 0800 para tal fin y los equipos se pusieron a trabajar en forma ágil y ardua para que esto sucediera”. “Quiero destacar especialmente el apoyo inmediato recibido por Antel para llevar esto a cabo y hacerlo posible” agregó Jones.

 

CANASTA DE ALIMENTOS:

Opción #1, Canasta de Alimentos: $1.190

  • 1 ACEITE DE GIRASOL TA-TA 900CC.
  • 1 ARROZ TA-TA 1KG.
  • 2 FIDEOS AL HUEVO TA-TA 500G.
  • 1 PULPA DE TOMATE TAMIZADA TA-TA 1.02KG.
  • 1 HARINA TA-TA 0000 1KG.
  • 1 LATA DE ARVEJAS TA-TA 300G.
  • 1 LATA DE CHOCLO EN GRANO TA-TA 300G.
  • 2 LATAS DE ATÚN EN TROZOS TA-TA 170G.
  • 1 GALLETAS MARÍA TA-TA TRIPACK.
  • 1 GALLETAS SURTIDAS TA-TA 300G.
  • 1 GALLETAS PANNINA 300G.
  • 1 CAJA DE TE EN SOBRES TA-TA 25 UNIDADES.
  • 1 AZUCAR TA-TA 1KG.
  • 1 MERMELADA DURAZNO LIMAY 500G.
  • 1 AGUA MINERAL TA-TA SIN GAS 2L.
  • 1 YERBA TA-TA 1KG.
  • 1 CAFÉ SOLUBLE SAINT 60G.
  • 1 LECHE LARGA VIDA TA-TA 1L.

CANASTA DE LIMPIEZA Y CUIDADO PERSONAL

Opción #2, Canasta de Limpieza y Cuidado Personal: $890

  • 1 HIPOCLORITO TITÁN 800ML.
  • 1 PAÑO PISO MEDIANO 50X52CM.
  • 1 BOLSA DE RESIDUOS ALONSO Y MARTINEZ 50X55CM,
  • 10 UNIDADES.
  • 1 LIMPIADOR LÍQUIDO TA-TA 900ML.
  • 1 LIMPIADOR ESPECÍFICO DOY PACK CRISTAL 400ML.
  • 1 PAPEL HIGIÉNICO HOJA SIMPLE TA-TA 4 ROLLOS, 30MT.
  • 1 PAÑO MULTIUSO 40X38CM TA-TA, 2 UNIDADES.
  • 1 DETERGENTE LAVAVAJILLAS TITÁN 1L.
  • 1 JABÓN EN BARRA COCO Y GLICERINA CONEJO 200G.
  • 1 JABÓN EN POLVO MATIC ROSAS Y LILA DRIVE 400G.
  • 1 PAÑUELO ELITE PACK X6 PAQUETE 10 UNIDADES.
  • 1 CREMA DENTAL COLGATE TOTAL12 CLEAN MINT 30G.
  • 1 JABÓN TOCADOR PLUSBELLE BELLEZA TRIPACK RADIANTE 125G.
  • 1 ROLLO DE COCINA TA-TA, 2 ROLLOS X 60 PAÑOS.
  • 1 ESPONJA ZIP X3 UNIDADES.

Supermercados Ta-Ta apoyando la iniciativa #QuedateEnCasa.

#esposible #preciosbajos siempre

La compañía acerca a sus clientes una plataforma didáctica gratuita, habilita el ingreso sin consumo de datos a los portales del MSP y recomienda usar sus canales digitales.

 

Reafirmando su compromiso de brindar el mejor servicio y con el fin de resguardar la salud de todos sus usuarios ante la coyuntura sanitaria actual, la compañía de telecomunicaciones invita a sus clientes a permanecer en sus hogares para evitar el contagio de coronavirus (COVID-19).

Contribuyendo con el entretenimiento y la educación de niños, jóvenes y adultos, la firma acerca a sus clientes la plataforma didáctica aprende.org, una innovadora herramienta gratuita que permite estudiar y aprender a distancia y que cuenta con una amplia variedad de cursos sobre diversos tópicos. Para que los usuarios de la empresa puedan hacer uso de este recurso online sin limitaciones, la compañía ofrece navegación sin consumo de datos en el sitio, pudiendo incluso acceder al mismo sin contar con saldo.

Por otra parte, bajo el lema “Cuidate desde tu casa”, la firma implementó una serie de beneficios para que sus usuarios cuenten con toda la información y recursos necesarios para enfrentar de la mejor forma la pandemia.  En esa línea, Claro recuerda a sus clientes que pueden comunicarse de forma gratuita a la línea telefónica 0800 1919, un servicio dispuesto por las autoridades gubernamentales con el fin de efectuar consultas médicas y evacuar dudas a la población a propósito del virus.

La empresa también habilitó el ingreso sin costo a los portales del Ministerio de Salud Pública -www.msp.gub.uy y www.plancoronavirus.uy, garantizando a todos sus usuarios que el acceso a estos sitios no consumirá datos de sus paquetes. Aun aquellos que no cuentan con saldo disponible pueden consultar ambos portales para mantenerse al día con la información.

Por otra parte, la compañía sugiere hacer uso de los canales de atención digital que ofrece, esenciales para estos días en que las autoridades recomiendan disminuir el contacto con otras personas.

En ese sentido, los clientes pueden consultar su facturación y consumo, así como como canjear puntos de Claro Club desde Autogestión Mi Claro (www.claro.com.uy/miclaro).También es posible adquirir packs de datos en www.claro.com.uy/packs y consultar las opciones para recargar saldo online vía www.claro.com.uy/recarga

Quienes quieran comprar un equipo o acceder a una línea sin moverse de su casa, pueden hacerlo a través de www.tienda.claro.com.uy. La firma se encargará de despacharlo sin costo de envío a la dirección estipulada por el usuario.

Además, Claro cuenta con un servicio de atención al cliente online conformado por un grupo de asesores que brinda ayuda y asesoramiento a través del chat disponible en la web www.claro.com.uy o comunicándose al *611.

Somos Uruguay Revista consultó a Alexis y Federico Schol, de CampoClaro, una de las empresas pioneras en productos orgánicos en el país, con una trayectoria de varios años en el mercado

El emprendimiento surgió a fines de los 90, cuando comenzaron a trabajar con una cooperativa de mujeres rurales de la zona noreste de Canelones, que cultivaban hierbas aromáticas de forma orgánica, es decir, sin utilizar en el proceso productos agroquímicos, conservantes y colorantes, entre otros.

Según cuentan, había mucho entusiasmo en los inicios pero también dificultades, porque no se conocía el concepto de orgánico en la plaza local. Con los años eso se fue revirtiendo y hoy por hoy existen en los supermercados góndolas específicas para este tipo de productos.

¿Cómo fueron esos comienzos? ¿Cómo fue el proceso de aceptación de los productos por parte del consumidor?

ALEXIS: Los inicios fueron complicados porque había mucho desconocimiento del tema orgánico. El producto iba a las góndolas, y a veces volvía por falta de rotación, y porque además tenía un precio diferenciado con respecto al producto convencional. No se podía competir con un orégano convencional que venía de Turquía o de Chile, frente a un producto orgánico, secado al sol de forma natural en Uruguay.

Pero así comenzamos, con unas 30 hierbas aromáticas orgánicas. Teníamos más productos, pero cuando vino la crisis del 2002 hicimos un replanteo y achicamos el mix de producción para hacerla más eficiente, y eso mejoró mucho las condiciones económicas para la cooperativa y para nosotros; por los costos logísticos y las pérdidas que teníamos por productos que no podíamos vender, por falta de concepto en el consumidor. Afortunadamente eso fue variando y cambiando. Y nosotros fuimos en ese sentido difundiendo lo que hacíamos a la opinión pública, a través de entrevistas de parte de medios interesados en nuestro proyecto y en el de las mujeres rurales, y eso ayudó.

FEDERICO: Inicialmente fue una tarea bastante ardua el poder dar a conocer el concepto de “orgánico”, ya que en el año 2000 muy poca gente estaba informada acerca de las virtudes, o de las condiciones que cumplía un producto al ser orgánico. Eso pasaba tanto a nivel de los consumidores como de los dueños de las tiendas o supermercados que ofrecían los productos. Pero con el tiempo, con el boca a boca, con información y la tendencia que había en la búsqueda de productos naturales se fue poco a poco dando a conocer el concepto de orgánico, y por ende también el aumento de la demanda.

¿Cómo fue el proceso de diversificar esa producción?

ALEXIS: Eso fue a partir del año 2004, 2005, cuando el Uruguay comenzó a tener algún grado de recuperación después de la crisis. Primero empezamos a producir más productos nacionales en clave orgánica, como es el caso de la miel, o de las salsas de tomate (los productores de tomate eran los esposos de las mujeres que tenían los predios certificados).

En esto tuvimos un gran apoyo por parte de la Red de Agroecología, que es la que certifica la producción nacional. Allí tengo que nombrar al ingeniero Alberto Gómez, que fue siempre un pionero y un gran apoyo para productores y comercializadores-facilitadores del negocio, como nosotros.

FEDERICO: La información sobre productos orgánicos y su oferta ha tenido un proceso que ha sido gradual, pero ha venido evolucionando. Estos productos con valor agregado son buscados ahora por cualquier persona que quiere mejorar su salud alimentaria. Desde hace cuatro años ha habido una tendencia muy fuerte de demanda y de apertura de varios puntos de venta en grandes superficies, como por ejemplo góndolas destinadas a productos saludables. Antes eso no existía.

Además, el deterioro del ecosistema en todo el planeta, por toda la información que llega en cuanto a productos transgénicos que han sido alterados por hormonas, ha llevado a la búsqueda de productos alternativos que condicen con la sustentabilidad del medioambiente y con la mejora de la salud alimenticia. Esto a base de la cualidad de los productos en sí mismos por sus beneficios naturales, y también por un tema de conciencia colectiva que tiene que ver con el consumo y el cuidado del medioambiente.

Pero además hay gente que está dispuesta a pagar esa diferencia en el precio, que hoy por hoy lo hace de manera consciente.

ALEXIS: El producto orgánico está eximido de todo tipo de ingredientes que le mejoran la productividad, por lo que su rendimiento por hectárea es más bajo que un producto convencional, pero tiene la ventaja de que es más saludable. Nosotros tenemos un eslogan que dice: “Usted cuando consume productos orgánicos está ayudando a generar una cadena sostenible, sustentable y amigable con el medioambiente”.

A esto se suma que en los últimos años ha habido una sensibilización de las nuevas generaciones con el tema medioambiental. Basta fijarse lo que pasó hace unos meses con el tema de la quema sobre el Amazonas y el humo sobre Montevideo. Eso es un fenómeno que no se podía imaginar diez años atrás. Y las cianobacterias en las playas por el calentamiento de las aguas, o la producción de plásticos. Todos esos temas que sensibilizaron al consumidor van en beneficio de los productos de las características que nosotros intentamos distribuir en el mercado uruguayo.

Ustedes también importan algunos productos desde la región. ¿Cómo impacta esto al país?

ALEXIS: Acá tenemos un concepto de Uruguay Natural, un sello del país, pero es muy incipiente. Las cadenas de producción todavía son muy débiles, más allá de los esfuerzos sectoriales que se hacen por parte de algunos organismos del Estado y de las intendencias en fomentar la producción orgánica. Y también hay algunos temas que son climatológicos: Uruguay no produce azúcar, café o yerba orgánica porque no está dentro de la latitud para poder hacerlo. La región sí lo hace, y exporta al mundo, y nosotros hemos tratado de trabajar con cooperativas cuando lo hacemos con gente de afuera. Uruguay incluso no produce arroz orgánico aún, aunque hay productores que están haciendo el intento para lograr la certificación.

También hay otros desafíos que tiene CampoClaro como empresa, que pasan por tener un negocio inclusivo, sustentable. ¿Cómo son estos compromisos?

ALEXIS: En realidad nosotros no somos grandes “marketineros”, nunca pensamos en sacar bandera con este tema, pero desde el inicio nos hemos caracterizado por trabajar en generar una cadena de valor sustentable, en la que incorporamos el concepto de comercio inclusivo, y lo llevamos a la práctica. No lo discurseamos, sino que lo aplicamos. De hecho, el productor, cuando produce, sabe que se le va a pagar un precio justo. El generar vínculos sanos y duraderos, de confianza mutua, le ha dado una fortaleza estructural al negocio.

¿Es posible aumentar la producción de orgánicos en Uruguay? ¿Cuáles son las trabas, las dificultades?

ALEXIS: Hay un tema de gobernanza, hay un tema de diseño país. Hacen falta políticas de Estado. Los elencos gobernantes no han logrado poner el foco para generar políticas de incentivo a la producción orgánica. Los productores orgánicos, por lo general, son pequeños, minifundistas, que necesitan de apoyo económico, tecnológico, de algunos incentivos que deberían ser diseñados desde la academia, desde las estructuras de los organismos vinculados al área de la producción, como el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, o la Dirección Nacional de Medio Ambiente.

Uruguay en realidad se ha caracterizado por aumentar el conjunto de eventos transgénicos. Desde hace años viene permitiendo y dando más licencias para nuevos eventos transgénicos en distintos granos, y eso va a contramano de lo nuestro. Debería de haber también protecciones para el mundo de los productores orgánicos. Fijate que en Uruguay, por ejemplo, producir maíz no transgénico es un drama. Nosotros lo hicimos, logramos tener un predio que fuera no transgénico, y a los 1.500 metros otro predio fue polinizado por el maíz transgénico; y cuando hicimos el análisis, no lo pudimos comercializar como orgánico. Eso fue en Canelones. Capaz que lo puedo lograr en algún otro punto del país más lejano, pero el traslado ya me insume más costos.

Uruguay tiene potencialidad para aumentar la producción orgánica; lo que sucede es que hay que generar cadenas sustentables, de confiabilidad y en las que tiene que haber un desarrollo interinstitucional que pueda unificar y generar incentivos. En la economía, dos más dos son cuatro. O sea que ningún productor se va a negar a trabajar con orgánicos si sabe que sus productos pueden ser vendidos. El tema es que, por un lado, estamos en un desarrollo incipiente y, por otro, el Estado no ha logrado todavía hacer pie en la construcción de una certificación internacional que permita poder tener excedentes exportables. Eso va por cuenta de los privados que tratamos de hacerlo.

FEDERICO: Yo creo que el proyecto en sí mismo ha sido bastante complicado, en cuanto a que se necesita gente informada sobre el mundo orgánico y las reglas que lo rigen.

Yo lo que sí veo es que debería haber un apoyo a nivel del Estado, y no tanto de los privados, para poder lograr eso. Uruguay tiene muy buenas condiciones para poder desarrollar y hacer una oferta exportable de orgánicos con valor agregado.

¿Hoy por hoy Uruguay está exportando productos orgánicos?

FEDERICO: Que yo sepa, solo se ha exportado carne orgánica. En algún momento también se ha exportado miel orgánica a granel, por lo que el valor agregado queda en el destino. A nivel de producto fraccionado, no hay. El negocio de los europeos o los estadounidenses es importar a granel, fraccionar ellos y así quedarse con el valor agregado. Acá debería suceder a la inversa.

Nosotros estamos trabajando en un proyecto a futuro para poder lograr eso, pero es un tema que aún es incipiente. Es complejo, ya que implica armar un clúster de productores orgánicos, entre otros puntos. Pero a nivel macro creo que debería ser parte de una política de Estado y no solamente de un impulso de empresas privadas.

¿Ustedes, como empresa líder en el sector, se sienten referentes para asesorar a otros emprendimientos similares, para poder fortalecer esta cadena productiva?

ALEXIS: Por supuesto que estamos dispuestos a abrir las puertas y brindar cualquier tipo de información para quienes estén en esta misma dirección desde el punto de vista de producción orgánica. Lo que sucede es que nosotros no somos técnicos, sino facilitadores en este tipo de emprendimientos. Igualmente siempre tenemos una actitud colaborativa y estamos a las órdenes para dar consejos, para ayudar. No nos sentimos prontos como para generar una asesoría, sería muy pretensioso de nuestra parte. Pero por supuesto que pensamos que se deberían generar asesorías para la producción orgánica en Uruguay, que faciliten la incorporación de circuitos de productores por región, para poder generar clústers y llenar los volúmenes de exportación.

Hoy tenemos el problema de la escala y el de costos de producción, que no es menor en Uruguay (los impuestos, el valor del flete, el costo de la energía, etcétera).

Se necesita un mayor apalancamiento de parte del Estado hacia la producción orgánica, como pasa en otros países. Yo no pienso que el Estado tenga que ser el padre de todos los emprendimientos ni mucho menos, al revés. En ese sentido, mi posición personal es que el Estado tiene que tener un apoyo crítico y medido, pero un apoyo al fin. Por ejemplo, los insumos para la producción orgánica no deberían tener impuestos. Desde el punto de vista de las políticas de Estado, deberían existir políticas focalizadas para el incentivo de la producción orgánica, como en otros países.

¿Comer con aceite de oliva es mucho mejor que con cualquier otro aceite? La respuesta es contundente: Sí. No es un capricho. Porque la calidad se impone. Porque es sano. Porque su gusto enaltece y privilegia el paladar. Uruguay está entre los 10 mayores productores de aceite de oliva del mundo. Detrás, el trabajo serio de una industria que debe invertir mucho para obtener resultados. Y cuyos impulsores no deben perder jamás de vista que es un trabajo artesanal, fino, delicado. Como lo hace, a la vuelta del Salto del Penitente, la empresa Don Alejandro. Su director, Nicolás Opertti, nos recibió para introducirnos en el fascinante mundo del aceite de oliva

“El Aceite de Oliva es el principal producto del Olivo, la grasa vegetal comestible más saludable, esencia de la dieta mediterránea, con propiedades para la salud. En su máxima expresión de calidad, el Aceite de Oliva Virgen Extra es el resultado de un trabajo muy cuidadoso de cultivo y un proceso puramente mecánico de extracción”, cuenta el sitio español Esencia de Olivo. En el sur de España, la tierra está dibujada y coloreada por olivos, es una tradición. Hace ya varios años lo es en Uruguay también. Don Alejandro es ejemplo de esa permanente búsqueda de la refinación.

Tan rica es la historia de la oliva como la de los humanos. Hay quienes afirman que casi nacieron juntos. Debate de otra crónica. Nos detenemos en la forma de operar y producir de Don Alejandro. Es una empresa 100 % familiar: “Está formada por mi padre, mi madre, mi hermano y yo. Con mi hermano nos dedicamos a la producción y venta. Él vive en Lavalleja, encargado de la producción, y yo en Montevideo, haciendo la venta. Mi padre es el director y mi madre está siempre”, explica con una sonrisa satisfecha Nicolás Opertti, sommelier de aceite de oliva y a cargo de la tarea diaria de hacer llegar un producto de alta calidad y poco tiraje. El objetivo es apostar por mantener en el cielo la sensación de que el aceite de oliva es un producto sano. En sus primeros 11 años, estos olivos “relativamente jóvenes” crecen y dan fruto en un ambiente de fusión de diferentes elementos, el trabajo preciso de Alejandro Opertti. Quien inspiró y da nombre a este aceite es quien ha creado una atmósfera específica en el establecimiento Los Porfiados. Su hijo explica que para su papá empezó hace mucho el trabajo en el campo: “Lanares en el ochenta y pico. Luego en Soca fue ampliando las cosas: ganadería, después forestación y otros rubros. En un momento compró este establecimiento, que es el centro logístico de los otros establecimientos, de la parte forestal y la ganadera. En el Penitente son 150 hectáreas. Hay 15.000 árboles”.

Para Nicolás, Don Alejandro se caracteriza por una diferenciación importante con otros productores para lograr óptima calidad en el producto final, el que llega al gusto del consumidor: “Usamos animales, lanares, vacunos y equinos para que coman la maleza competitiva, para evitar agroquímicos. Hay una comida particular, que es trébol rojo, trébol blanco, lotus y regras, que se siembra entre los olivos, que están a siete y cinco metros (siete las filas y cinco los olivos). Allí se ponen esos pastos y luego se agrega a los animales (lanares, vacunos y equinos). Ellos comen esa comida, la parte ganadera para engordar, y comen las malezas que compiten con el olivo”. Otro distintivo de esta empresa, que trabaja con un método artesanal marcado, es el sistema de riego por microgoteo. “Tenemos una represa desde donde se bombea el agua a nivel subterráneo hasta un galpón, y luego por la misma vía a los olivos. Son 40 litros por día. Previamente se hacen análisis foliares que determinan los macro y los micronutrientes que necesita la plantación para que la fruta se desarrolle con las mejores propiedades organolépticas: el sabor, el aroma, el gusto”, detalla Nicolás, quien no solo busca tener una sólida estrategia de venta; también vende al público en el lugar que mejor puede presentar este producto: en la tienda que queda sobre la ruta, en la entrada al establecimiento en la sierra lindera al Penitente. Ese lugar no fue elegido al azar. Se encuentra en un punto que tiene similitudes geográficas con el mar Mediterráneo. Está próximo a la costa, tiene una altura similar y tiene unos suelos con drenaje del mismo tipo. Hay un microclima especial que se asemeja al de aquella zona europea. Por eso también Don Alejandro “elabora fruta de alta calidad”.

Una historia épica

“El uso de aceites vegetales en la vida cotidiana, tanto su uso gastronómico como religioso, u otras aplicaciones habituales, acompañó a la humanidad desde tiempos inmemoriales, empleado como combustible en la iluminación de los templos religiosos. Se sospecha que las primeras plantaciones se realizaron en la extensa área que va desde Siria a Canaán (desde el V milenio a. C. hasta comienzos del III milenio a. C.). Se cree que quizás naciera su uso con la agricultura, no obstante se conocen usos del árbol del olivo en el Paleolítico Superior (12.00 ac.)”, informa www.oleodiel.com, uno de los sitios que transmite con seriedad información sobre el aceite de oliva, venerado desde los primeros tiempos del hombre sobre la tierra.

Y no es casualidad que se lo siga considerando vital, esencialmente en la amplitud sin fronteras del mundo gastronómico. En las Sierras de Minas, cerca del Salto del Penitente, vive hace más de una década Don Alejandro. Empresa familiar, artesana, que va detrás de los pasos de un hombre que ama la tierra y sus posibilidades, y hace convivir todos sus proyectos agropecuarios, sustentado por una ética intachable sobre la calidad de lo que se crea y luego se consume. No es un detalle menor para una familia que sabe que para producir aceita extra virgen de oliva hay que apostar a la calidad en detrimento de la cantidad. Así debe ser para que el producto obtenga las estrellas que el consumidor merece y, muchas veces, no demanda.

¿De dónde viene?

“El aceite de oliva es un producto vivo. A medida que pasa el tiempo baja la calidad. Cuando uno compra en un supermercado un producto de Italia, España o Grecia, que son los principales productores de oliva del mundo, pasa que ya no es de mayor calidad, porque el mejor se queda en Europa. Lo de menor calidad lo exportan; viene en contenedores que pasan por el Ecuador con temperaturas superiores a los 40 grados. Llega acá y el producto está deteriorado”, enfatiza Nicolás. El aceite de oliva se corrompe con el calor y la luz. Pero es un producto que ha acompañado buena parte del desarrollo de la humanidad.

Como todo, desde el advenimiento invasivo de miles de fuentes de información se establecen muchos orígenes del primer uso y producción del codiciado aceite de oliva. “El origen de la producción de aceite de oliva hay que buscarlo en las costas del levante mediterráneo, en toda la región sirio-canaanita, actualmente Siria, Líbano, Palestina e Israel. En Egipto, donde se inició el cultivo del olivo hacia el 2.000 A.C., se comenzó a usar el aceite de oliva con fines cosméticos, ya los egipcios apuntaban a Isis como la diosa que enseñó a los hombres el cultivo del olivo”, explica el sitio OleoDiel, y pone a los pueblos que veneraban faraones como los que empezaron a “comercializar el aceite de oliva. En el interior de las cámaras funerarias pueden verse representadas vasijas y ánforas con aceite de oliva. Pronto se extendería al mediterráneo, siendo parte integrante de la trilogía: pan, vino, aceite”.


Dedicarse a producir aceite de oliva lleva años, pero el olivo es un árbol que perdura y trasunta las épocas. “La producción oleícola no llegó con los griegos, sino a mediados del II milenio a. C. a través de la conquista micénica de Creta (donde se documenta la producción de aceite y su uso ritual desde el período minoico antiguo). En el origen mítico de Atenas, el olivo desempeña un papel fundamental, pues dice la tradición que tanto Atenea como Poseidón quisieron tener bajo su protección a la nueva ciudad, y para ello Zeus ofreció un presente a los atenienses, prefiriendo estos el presente de Atenea, un retoño de olivo. Durante las competiciones gimnásticas, los griegos se ungían con aceite de oliva mezclado con ceniza (en una primitiva forma de jabón) que luego se limpiaban usando un artilugio de bronce o cobre llamado estrigilo”, nos recuerda el mencionado sitio web. En la época de la expansión colonial griega, en torno al siglo VII a. C., los griegos llevaron la producción de aceite a Italia.
Los fenicios, el gran pueblo comerciante de la antigüedad mediterránea, llevaron el cultivo del olivo a las costas del sur de la península Ibérica, la actual Andalucía, hacia el siglo XI a. C. Pronto dicha tierra habría de convertirse en una de las principales zonas de producción del “oro líquido”.

Con Roma, el consumo de aceite de oliva llega a los confines del imperio, a las nubladas fronteras de Britania y a las nevadas llanuras danubianas. El comercio del aceite se desarrolló como nunca antes.
El predomino andaluz y jiennense en la producción mundial de aceite de oliva proviene de la época de los establecimientos del Imperio romano en Hispania. “En época romana, la Baética, provincia que coincide básicamente con el territorio andaluz, fue la principal provincia productora de aceite de oliva durante los siglos de esplendor del Imperio romano. En la antigüedad, y en la actualidad, el centro de la producción andaluza se encontraba en el valle del Guadalquivir, si bien entonces el mayor peso recaía algo más al oeste, lo que actualmente es la Provincia de Córdoba y, sobre todo, de la Provincia olivarera por excelencia, la de Jaén”, concluye el portal que historia la oliva, fruto legendario.

En nuestro país, terminando la segunda década del segundo milenio, la historia confluye en el establecimiento Don Alejandro, alquimistas modernos que depositan en las góndolas el mejor aceite de oliva.

Somos Uruguay Revista conversó con Sabrina Zapata, creadora junto a su familia de este emprendimiento, que nació hace ocho años, con su primera hija. Hoy Paloé Juguetes vende a través de redes sociales a clientes particulares y por catálogo digital a diferentes instituciones educativas. También participa en ferias. Ahora busca crecer para poder cubrir la demanda interna y lograr exportar hacia la región, y entiende que Canelones Exporta puede ser una importante plataforma para potenciarse como empresa y seguir proyectándose en el mercado local y más allá de fronteras

Los inicios

Sabrina comenzó su emprendimiento junto a su pareja, hace ocho años, luego de que naciera su primera hija. Querían que tuviera juguetes diferentes, nobles, duraderos, además de didácticos y coloridos. “Allí nos surge la inquietud de buscar nuevos juegos y juguetes que pudieran despertar otro tipo de dinámica, de entusiasmo, y de jugar con otros materiales. Entonces surge el tema de la madera”.

Su compañero es hijo de carpintero, por lo que entiende y aprendió el oficio, y ella estudió bellas artes. Es por eso que comenzaron a crear juguetes de madera pintados con muchos colores. Al principio fue algo casero, para su hija Dzaia, y después decidieron animarse a dar el paso y concretaron una venta en una escuela ubicada en El Pinar, en la que ambos trabajaban, que se caracterizaba por utilizar pedagogía alternativa. “Ahí empezamos a ver las necesidades y las diferentes pedagogías relacionadas a los juegos y los juguetes. En ese momento estaban por abrir un CAIF [Centro de Atención a la Infancia y la Familia] y tuvimos la oportunidad de mostrar lo que estábamos haciendo. Eso fue en el 2014. Luego comenzamos a perfeccionar muchas cosas, gracias a la práctica y la experiencia. Pero ese fue el comienzo oficial, la primera vez que hicimos una producción de diferentes juguetes para una institución, y cuando armamos el primer catálogo, que luego comenzamos a difundir a través de internet y mediante una página de Facebook”.

Desde ese entonces comenzaron a vender a varias instituciones, como centros CAIF, y de forma particular (las dos modalidades de venta que aún conservan). Decidieron dedicarse exclusivamente al emprendimiento. “Fuimos un poco kamikazes, pero queríamos compartir más tiempo con nuestras hijas. En ese entonces la más grande tenía 3 años, y estaba por nacer la segunda. Queríamos trabajar en casa, por eso montamos allí el taller y compramos las herramientas básicas”. El mencionado taller está ubicado en la zona de Neptunia, en donde residen, en la Costa de Oro de Canelones.

Madera y color

Para Sabrina la calidad de la madera no tiene comparación con otros materiales. “Creo que no es solo la calidad y la calidez, sino que genera en los demás eso de volver a la infancia: tiene la durabilidad, tiene ese toque de eterno, tiene el recuerdo, la cercanía, el peso, el olor, la textura. El plástico es solo plástico. La madera tiene como otro peso en lo que genera, tanto en el juego en sí mismo como en lo que genera hacia atrás”.

En sus redes sociales promocionan estos juguetes como generadores de momentos entre niños y entre generaciones, juguetes que dejan recuerdos. Sabrina explica que es algo muy personal y hasta filosófico. “Buscamos que, más allá de los juguetes en sí mismos, lo que se regale sea el momento, el recuerdo, lo que genera el niño jugando con sus pares, el niño jugando con otras generaciones, y los adultos jugando también; y eso genera un momento de compartir. Este tipo de juguetes son como una semilla para esas instancias. Me quedo con eso porque también me lo han transmitido los propios clientes cuando me cuentan sobre las sonrisas, las anécdotas, y eso es lo que les va a quedar; y más allá de todo, para mí eso está buenísimo”.

Sus productos se difunden y comercializan a través de un catálogo digital (que envían por email) y a través de las redes sociales (hoy, además de Facebook, también tienen Instagram), así como también mediante su participación en ferias puntuales, como la Feria Nocturna del Parque Rodó, en donde estuvieron durante cuatro años consecutivos durante diciembre. “Es un mes muy intenso, la feria es como una gran vitrina, es visitada por miles de personas; pero además va más allá de eso, queda el contacto, el boca a boca, no es solo la venta de ese mes”.

Paloé ofrece juguetes de encastre, de arrastre, de ingenio, puzles, cajas de herramientas, módulos de cocina, hamacas y mucho más.

El diseño de los juguetes y la pintura se hace de forma manual. Sabrina y su pareja se inspiran en cosas que ven en internet, en cosas que van necesitando y demandando sus propias hijas, y en juguetes que se usaron durante todos los tiempos, como por ejemplo los zancos, o los baleros, a los que les agregan un toque personal con los colores y el diseño.

El nombre Paloé viene de la canción: “Palo, palo, palo, palo palito, paloé…”. Y para ellos Paloé es madera y color.

Apuntar a la calidad

Sabrina asegura que les fue bien a pesar de ellos mismos, porque entiende que hicieron todo mal en cuanto a seguir un plan de negocios. Dice que no previeron ni proyectaron nada.

Hace tres años se empezaron a “ordenar” en lo que refiere a armar una empresa, un plan de negocios. “Nos capacitamos en Inefop [Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional] con un curso de gestión empresarial y logramos una asesoría técnica durante el año pasado”. Actualmente aportan mediante monotributo, pero quieren armar una pyme con sociedad de hecho, lo que les permitirá contratar gente para trabajar con ellos. “Estamos en ese proceso de comenzar a delegar tareas, que es todo un tema, un aprendizaje nuevo. Yo particularmente estoy empezando a delegar la parte de pintura, que es lo que he venido haciendo todos estos años, para poder pensar en cómo y hacia dónde movernos”.

Tienen asimismo momentos de mayor demanda, como el inicio de clases y mediados de año en lo que refiere a las instituciones; y la temporada de fiestas y el día del niño en relación a los pedidos particulares.

Muchos de sus clientes buscan la calidad antes que el precio. Los juguetes tienen garantía “de hecho” en posventa (si algo se rompe, lo reparan), pero Sabrina está trabajando para diseñar una garantía en papel con un lindo diseño para que sea más fácil de gestionar para los clientes.

Por ahora no se han acercado a jugueterías de plaza, pero sí se les han acercado a ellos varios interesados en revender sus juguetes.

Poder crecer hacia la región

Para crecer necesitan, en primer lugar, invertir en infraestructura. Por un lado, deben ampliar el taller (que funciona en su misma casa), ya que el lugar les está quedando chico y están comenzando a tener problemas para producir y cubrir la demanda, pues no dan abasto. “Tenemos mucho potencial de crecimiento, pero no podemos responder; se ha generado un cuello de botella en cuanto a la producción. Si bien respondemos a la demanda que tenemos hoy, esa demanda está acotada. No hacemos más movimientos para que no haya un desfasaje”. Sabrina dice que tiene un montón de estrategias de venta que por ahora no puede aplicar por dicho motivo.

Por otro lado, deben invertir en maquinaria para la carpintería, destinada en primera instancia a los juguetes más fáciles de seriar, como por ejemplo las hamacas, de manera de que sea más rápida su producción.

Les encantaría exportar para seguir desarrollándose, pero entienden que el primer paso es crecer para lograr cubrir la demanda que hoy tienen en el mercado interno. “Tenemos que mejorar y ajustar todo el sistema productivo sin afectar la calidad del producto, y manteniendo un toque artesanal, que es el valor agregado que hace la diferencia; pero tenemos que ir paso a paso”.

Es por eso que se muestran confiados al integrarse al programa Canelones Exporta, impulsado por Somos Uruguay Educa, con el financiamiento de Inefop y el apoyo de la Comuna Canaria. Actualmente ya venden para todo el país, pero les interesaría mucho el mercado regional también, por una cuestión de similitud cultural. “Ya nos han contactado desde Córdoba, por ejemplo, pero la logística no se concreta. Igual las posibilidades están, y con el apoyo de Canelones Exporta seguramente se pueda concretar”. Entienden que esta iniciativa puede ser una importante plataforma para potenciar Paloé Juguetes y seguir proyectándose tanto en el mercado interno como más allá de fronteras.

El grupo francés Leaders League, que desde hace más de 20 años analiza las decisiones de los principales líderes en los ámbitos financiero y legal en más de cuarenta países, destacó a Quatromanos como la mejor empresa uruguaya en “Comunicación estratégica y gestión de crisis”.

La compañía -que por primera vez incluyó en su evaluación el desempeño de las empresas de comunicación corporativa en los diferentes países evaluados- difundió su ranking anual 2020, en el que Quatromanos figura en solitario en la categoría máxima “Leading” en Uruguay.

Los rankings de Leaders League son elaborados mediante un riguroso estudio y análisis de mercado, en el que se consulta a referentes y profesionales jurídicos, y sirven como guía de los mejores profesionales a nivel internacional en cada categoría. Llevan adelante diversos criterios para su confección, como el reconocimiento y reputación de cada firma, la cantidad y la calidad de los casos llevados por las empresas así como el prestigio y diversidad de los clientes.

“Para nuestra empresa es una gran distinción que los principales estudios jurídicos del país y los profesionales del Derecho más relevantes reconozcan de este modo el liderazgo de Quatromanos en el manejo de situaciones de crisis potencial o declarada. Esta práctica es una de las grandes fortalezas de nuestra empresa y el tener un equipo con sólida experiencia en la gestión comunicacional de estas situaciones representa un diferencial clave para nuestros clientes y quienes, por circunstancias puntuales como una reestructura, una contingencia vinculada a la operativa cotidiana, un siniestro o un conflicto sindical o empresarial encuentran en nuestros profesionales un apoyo sólido y decisivo en momentos difíciles”, señaló el director de Quatromanos, Álvaro Amoretti.

Fundada en 1997, Quatromanos es la empresa de comunicación corporativa líder en Uruguay con una cartera de más de 60 clientes, nacionales e internacionales, a quienes se les ofrece una atención integral en comunicación corporativa con un equipo que incluye periodistas de reconocida trayectoria, especialistas en el diseño y ejecución de estrategias comunicacionales, experimentados consultores en manejo de situaciones potencialmente críticas, y relacionistas públicos.

“En dos décadas hemos manejado casi un centenar de crisis. Y si algo tenemos claro es que ninguna crisis es igual a otra. Hay que entenderlas, hay que escuchar al cliente, hay que trabajar muy estrechamente con los asesores legales del cliente y disponer de un equipo capaz de dar apoyo las 24 horas del día, los siete días de la semana, porque en una crisis no hay horarios, ni fines de semana. Preparamos escenarios, entrenamos voceros, diseñamos estrategias proactivas o reactivas, pero siempre a medida, y acompañamos al cliente en cada una de las diferentes etapas de una crisis. Tenemos la mejor gente y la más capacitada, y una fuerte experiencia manejando crisis de empresas locales y multinacionales”, afirmó Silvina Rocha, directora y socia fundadora de Quatromanos.

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