Grupo Fernández: cuatro generaciones de una empresa de transporte y logística

Somos Uruguay Revista conversó con Matías y Martín Fernández sobre la evolución de la empresa desde su creación, el crecimiento del Grupo Fernández, la incorporación de servicios que nunca se habían realizado en el país, como los requeridos para la instalación de las plantas de celulosa y los parques eólicos en los distintos puntos del país, y sobre el desafío de continuar expandiéndose en el área logística, incorporando recursos humanos calificados para que los camiones y equipos sigan rodando.

¿Cómo fue el inicio de la empresa?

Matías: La empresa tiene más de 100 años, es una empresa familiar que inició nuestro bisabuelo, José Fernández Cristobo, con caballos y carretas. Hoy estamos en esa transición hacia la cuarta generación, nuestros padres están queriendo salir un poco, aunque no sé qué tanto; porque si todo sigue como ha sido la historia, se van a terminar yendo a los 80 años. Recuerdo que a mi abuelo, en invierno, le pedíamos que se fuera temprano, para no pasar frío, porque estaba sentado en la puerta del galpón de la empresa, viendo a qué hora llegaba cada uno, controlando desde que los camiones estuvieran bien cargados hasta el estado de las cubiertas.

¿Dónde comenzó la empresa?

Matías:
Hasta el 2003 estuvo en el barrio Aires Puros, hasta que mi padre y mi tío, junto con mi abuelo, decidieron salir del barrio, dejar las raíces, la historia que estaba instalada allí, para probar otro sistema de trabajo, siempre enfocados en el tema del transporte, y especializarse en transportes de carga sobredimensionada, ya que contaban con clientes de muchos años, clientes con los cuales hemos ido creciendo juntos y planificando transportes con cargas cada vez más grandes; hasta ese entonces todo era construido en Uruguay, apoyando a la industria nacional. Se fueron en el 2003, durante la crisis, y arrancaron casi de cero, manteniendo como nombre comercial el apellido, pero marcando otro perfil; así salimos como Grupo Fernández.

La idea era cambiar la imagen y enfocarse en el transporte carretero a nivel nacional, con esa impronta y esas ganas que tenía mi abuelo, que se ha ido transmitiendo de generación en generación. Nosotros andamos entre los camiones desde los 4 o 5 años de edad, y cada generación ha puesto su granito de arena. Mi padre y mi tío llevaron a otro nivel la empresa y la profesionalizaron, nuestra idea es seguir por esa línea.

¿En algún momento se manejó la posibilidad de cerrar la empresa?

Martín: Durante la crisis del 2002-2003. Fuimos afectados, como a todos, nos bajó el trabajo, y eso nos obligó a reestructurarnos. Ahí fue que la empresa hizo un clic, la familia se separó en partes, las cosas venían mal y había que seguir otro camino. A veces salen cosas buenas de las crisis, uno aprende de los errores y es lo que venimos aplicando desde ese tiempo; si hubiéramos seguido como veníamos, quizás hoy no estaríamos acá.

Matías: El cambio era necesario; si bien era una empresa familiar, siempre se manejó como una empresa, y cuando las ideas van por distintos caminos tiene que haber un quiebre para arrancar de cero. Por aquel entonces cada uno se fue con lo que le correspondía, que eran dos o tres camiones viejos, y ahí arrancaron, trabajando de sol a sol; nuestros padres no estaban nunca en casa. Estas son las cosas malas del transporte: para dar un buen servicio a los clientes es necesario dedicarles tiempo que se lo quitamos a nuestras familias, y por esta razón es que estamos incorporando más recursos humanos, para así ganar en tiempo de calidad con la familia.

¿Alguna vez pensaron en hacer otra cosa?

Martín:
Hoy no me imagino haciendo otra cosa y, además, los camiones los tenemos impregnados en nuestro ADN.

Matías:
Yo desde chico siempre dije que era esto lo que quería hacer. Por momentos es cansador, porque estamos todo el tiempo trabajando; a veces es agotador, pero es lo que nos apasiona y es lo que sabemos hacer; los camiones y la interacción con el personal y los clientes es algo que nos enriquece.

¿Cuál es la realidad actual de la empresa?

Matías: Desde el 2018 hemos apostado a las certificaciones de calidad, nos metimos en el mundo de los procedimientos, manuales, registros y demás, que era algo totalmente desconocido para nosotros, con la idea de ir mejorando la gestión y profesionalizarla, poniendo la casa en orden

 Hemos crecido en recursos humanos: hoy tenemos más de 60 empleados, unos 45 choferes y 15 en talleres, operaciones, terminal logística y administrativos. Siempre hablamos de los camiones, pero la parte administrativa es la que da soporte a los operativos, para que los camiones rueden y el servicio sea eficiente. Hace dos meses incorporamos un área de Recursos Humanos, que son asesores externos a la empresa, pero que están dentro de la empresa para poder acompañar ese crecimiento. Una vez que empezás a crecer, y cuanta más gente tenés, es necesario ese soporte, porque si no, se te va todo de las manos.

También incorporamos a una figura nueva, que es un gerente de operaciones de la terminal logística, para poder empezar a delegar o definir algunas operaciones o temas puntuales.

Desde el punto de vista del servicio, ¿cuáles son los objetivos?

Matías: Nosotros siempre decimos que somos fanáticos o, más bien, enfermos por el servicio, no nos gusta fallar nunca. Mi abuelo siempre repetía eso de “vocación de servicio”. Tenemos una flota moderna y estamos preparados para transportar todo tipo de mercaderías, desde una caja de 5 kilos hasta un molino eólico; lo único que todavía no hacemos es lo que se denomina “última milla” (el movimiento desde el centro de distribución hasta el destino final). Tenemos camionetas chicas para transportar cualquier cosa y hemos participado en todos los grandes proyectos que se presentaron en Uruguay. En Botnia, hoy UPM, dimos el soporte al transporte para el armado de la planta; después vino Montes del Plata; también participamos en el transporte para el armado de todos los parques eólicos, y este año finalizamos con los transportes para UPM2.

Con Botnia adquirimos el equipamiento para hacer todos los transportes especiales, de maquinaria o de partes de la planta con dimensiones que no se habían transportado nunca, y menos en el puerto de Fray Bentos.

Como no teníamos el know how para ese tipo de equipos, nos contactamos con empresas extranjeras que sí lo tenían y nos enviaron personal para capacitarnos y acompañar las primeras operaciones que se realizaron. En cuanto a nuestra terminal, hoy contamos con toda la maquinaria necesaria y el soporte de todas ellas: reach stackers, autoelevadores de 2 a 30 toneladas, eléctricos y a gasoil, realizamos consolidaciones y desconsolidaciones de todo tipo de mercaderías, trincado de maquinaria, depósitos con rackeados y piso disponible a cielo abierto.

¿Cómo ha afectado a la empresa el proyecto del Ferrocarril Central?

Matías:
En este momento nos ha afectado para bien, ya que estamos haciendo un montón de transporte al consorcio; hemos trasladado rieles, maquinaria. No sabemos cómo va a ser una vez que quede operativo el tren.

Martín:
Yo creo que no va a interferir mucho.

¿Cómo les afectó la crisis logística internacional?

Martín:
Complica el día a día del trabajo, porque llega todo junto y se genera un cuello de botella. Se hace muy pesado en los primeros días de la semana, no es parejo el trabajo y Uruguay es el último puerto, lamentablemente. Embarques que tendrían que ser quincenales, a veces llegan juntos.

¿Qué objetivos se plantean para los próximos años?

Matías:
Queremos seguir creciendo. Estamos aumentando los recursos humanos para mejorar la gestión; nuestra idea es poder crecer, captar nuevos clientes y ampliar el servicio. Tenemos 7.000 metros cuadrados de depósito cerrado en la terminal logística para almacenaje de mercadería, y nuestra idea es crecer en los depósitos, siempre para tener más trabajo. Nuestro objetivo es que los camiones rueden, y cuanto más le podamos anexar al transporte, en lo que es servicio de almacenaje, le damos más rodamiento a los camiones.


Cien años de la empresa

1913 – José Fernández funda la empresa José Fernández Cristobo, situada en la calle Constitución esquina Hocquart, basada en transporte de madera con carros y caballos.

1930 – Compra un terreno de 5.000 metros cuadrados en Aires Puros, donde construye su casa, y el espacio le permite almacenar los carros y sus caballos.

1946 – Un incendio destruye las instalaciones y se pierde todo. Salen ilesos los nueve hijos de los propietarios y sus caballos.

1950 – Se compran los primeros camiones Internacional, de ruedas macizas, que le permiten a la empresa llegar a La Paz, Las Piedras y algunas veces a Santa Lucía.

1960 – Se compran camiones más potentes, Aclo Leyland, junto al desarrollo de los primeros semirremolques, que le permiten transportar granito desde Soca, San José, Rosario y Colonia.

1962 – Fallece el fundador de la empresa por un ataque al corazón, y la familia nombra a José María Fernández director de la nueva empresa José Fernández Cristobo SA. En este período se construyen, en talleres propios, los primeros semirremolques de tres ejes que se usarán para crear la escollera y el futuro puerto de Montevideo.

1970 – Se continúa trabajando con todas las empresas importadoras de maderas y con las canteras nacionales de piedras.

1980 – Discrepancias entre los hermanos hacen que José María Fernández abandone la empresa y cree Transportadora Fernández y Cía. Ltda., que amplía su mercado al transporte internacional con Brasil y Argentina, principalmente.

1990 – Continúan creciendo, atendiendo la instalación de una empresa canadiense en la localidad de Mal Abrigo, la minera San José y el hotel Conrad, entre otras.

2003 – Con la llegada de nuevos integrantes de la familia Fernández, se crea Grupo Fernández junto a nietos, hijos y sobrinos, y dirigido por José María Fernández, para consolidar el negocio. Se constituye una joint venture con las empresas más reconocidas del segmento de carga pesada para enfrentar los grandes proyectos que se instalarán en el país.

2005 – Se compran equipos de punta que dan a la empresa un diferencial en el mercado, para atender los requerimientos de Botnia, UTE (con sus molinos eólicos) y Montes del Plata, entre otros.

2013 – Grupo Fernández compra un predio de 65.000 metros cuadrados en camino Tomkinson 2898, donde se construye un galpón de 3.000 metros cuadrados para el almacenamiento de mercaderías y así continuar apostando a la mejor atención de los clientes.

2018 – Se comienza con la primera etapa (50%) de la renovación de la flota, incorporando nuevas unidades con mejor tecnología y rendimiento.

2020 – Se continua con la renovación total de la flota, quedando en un 80 % de unidades actualizadas y se construye un nuevo galpón de 2.000 metros cuadrados en la terminal logística.

2023 – Se proyecta la construcción de 5.000 metros más de galpón, comenzar la tercera renovación de flota completa e incorporar equipamiento según la necesidad de nuestros clientes que estamos analizando en conjunto con algunos de ellos y festejar nuestros primeros viejos 20 años de esta etapa en GRUPO FERNANDEZ.